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 Jaguar F-Pace
El desarrollo no debió de ser tan complicado, ya que los componentes técnicos más importantes ya existían. En la medida en que no existiera en Jaguar, ya lo habría adoptado Land Rover hace tiempo.
Incluso el motor diésel ya estaba disponible en el Jaguar XE. Además, la antigua plataforma del Mondeo ya se había rediseñado para los modelos XE y XF.
Así pues, solo había que diseñar una carrocería que se ajustara tanto al aumento de espacio que se esperaba de un SUV como a la imagen deportiva de Jaguar. Por fuera no se notaba, pero era de
aluminio. A pesar de ello, el coche debería competir con el Porsche Macan y el BMW X4.
Con el motor diésel de 2 litros y sin la caja de cambios automática de 8 velocidades, el precio habría podido bajar aún más, hasta situarse en torno a los 40.000 euros. Al fin y al cabo, en tiempos
inmemoriales, una relación precio-rendimiento especial era también un rasgo característico de Jaguar. ¿Bastó eso, junto con el velocímetro con agujas reales, para que los aficionados a Jaguar, más
apegados a la tradición, se entusiasmaran con este producto totalmente nuevo?
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